viernes, 30 de abril de 2010

Reacciones al tercer debate televisado

Xavier Barrachina La principal conclusión del tercer debate televisado de las elecciones británicas puede ser que, a pesar de que Gordon Brown ha realizado un debate digno aportando más ideas que los otros dos contendientes, las encuestas le dan como perdedor. Un síntoma de que, posiblemente, su crédito político se esté agotando defintivamente, tras el "bigotgate" y la campaña desatada a su alrededor. Según la opinión de los lectores del Guardian, el ganador del debate fue Nick Clegg. Por supuesto, también hay analistas que dan como ganador a Brown, más allá de su popularidad.

Otras cuestiones destacadas del debate (un resumen de 10 minutos está disonible en la página web de la BBC y un buen análisis lo ofrece Andrew Sparrow en The Guardian)

* Entre Brown y Cameron han ninguneado a Clegg durante más de la mitad del debate, lo que le ha hecho mucho daño, ha tenido que ir remontando y concentrarse en la manera de poder intervenir más que en los mensajes a transmitir. Clegg ha sudado como nunca. Ha sido el que más detalles ha dado de cómo abordar las reformas que propone su partido en su programa y ha tenido algunas frases poderosas y directas hablando de la restructuración del sistema bancario, recordando que el RBS (siendo propiedad de los británicos) no prestaba dinero a los empresarios británicos y sí lo prestó a la americana Kraft para absorver a la británica Cadbury y destruir empleo Todo ello ha culminado en su speech final, que ha hecho más nervioso que de costumbre, leyendo demasiado el texto sobre el atril… Malo.

* Cameron y Clegg han mostrado cierto nerviosismo durante el debate (Cameron ha pasado calor y ha echado mano del agua a cada ocasión que podía), Como Gordon Brown ya ha renunciado a luchar en cuestiones de imagen, se le puede dar como ganador en este aspecto. Clegg y Cameron también han insistido en su estrategia de mirar constantemente a cámara, algo que Brown no ha hecho en ningún momento (hasta el instante final)... Cameron y Clegg ha parecido que seguían la estrategia marcada por su equipo, mientras Brown parecía que iba más "a pelo", con argumentos y sin fijarse en la forma, lo que para algunos puede ser bueno, pero para la mayoría de espectadores seguro que no...

* Cameron ha adoptado el papel del hombre a batir. Ha mirado a cámara insistentemente, como ya hiciera en el segundo debate, y a menudo a ignorado a sus dos contrincantes cuando le hacían preguntas directas. Aunque estaba algo altivo y estirado, seguro que su actitud ha hecho pensar a más de uno que puede ser el líder que necesitan... Ha insistido en sus mensajes claros y populistas: voy a bajar los impuestos y a recortar el gasto público. Por más que Brown le ha preguntado cómo lo haría para mantener los subsidios, Cameron no ha respondido. A pesar de todo, es posible que muchos telespectadores abonaran las tesis poco elaboradas (algo de brocha gorda) del líder conservador.

* Brown ha sacado la artillería: ha demostrado que está mejor preparado que los otros dos candidatos en lo referente a la economía, ha justificado y argumentado sólidamente todo lo que ha dicho y ha apelado al miedo al cambio en tiempos de crisis, riesgo e incertidumbre como los actuales: "si votas Tory, la economía se va al traste". Brown también ha realizado el mejor discurso final (con la ventaja de hacerlo el último), aprovechando el minuto más para seguir rebatiendo a sus rivales que para hacer soflamas de asesor… Y, al final de todo, cuando decía a los electores “It’s your decision” se ha acordado de sonreír y mirar a cámara, la única vez que lo ha hecho en tres debates… Ha sido un momento típicamente Brown, algo forzado cuando de estas cuestiones se trata.

* Sin embargo, el candidato laborista ha abusado de algunos ticks del primer debate y que supo ahorrarse en el segundo como los movimientos de cabeza rebatiendo las ideas de sus rivales políticos o la sonrisa irónica que en nada le favorece y menos después del incidente del miércoles.

* En el conjunto del debate, el momento más duro ha sido cuando, al hablar de inmigración, los tres han sabido marcar distancias y expresar sus diferencias de forma contundente. Clegg con su "amnistía" hacia los inmigrantes ilegales ha visto cómo Cameron y Brown se le echaban encima, en el caso de Cameron quizás con excesiva dureza. Sin duda, la inmigración está convirtiéndose en uno de los TEMAS de la campaña y quizás en los próximos días se realizan más declaraciones al respecto. La posición centrista de Brown en este tema le puede haber beneficiado, criticando a Clegg por su excesiva "complacencia" y a Cameron por su excesiva "dureza"

* El escenario era más “majestuoso”, una universidad que parecía una catedral. El reflejo del suelo brillante le daba más solemnidad si cabe. El moderador era añejo y no muy ágil, muy en la línea BBC… Pero creo que ha sido el debate más “agradable” por imagen… Aunque quizás ha sido el más aburrido.

¿Y a ti, qué te parece? ¿Quién ha ganado el tercer debate? ¿Quién ganará las elecciones británicas?

Por cierto, en cuanto a las encuestas, la media de las publicadas ayer muestra lo siguiente:

Cameron: 37%
Clegg: 32%
Brown: 25.6%

jueves, 29 de abril de 2010

El tercer debate: Gordon Brown centra todas las miradas

Daniel Picas Ha llegado el momento decisivo de la campaña. Todos los analistas coinciden en señalar que este tercer debate, que emitirá la BBC desde la Universidad de Birmingham, servirá para calibrar si Gordon Brown tiene alguna posibilidad de remontar su mal lugar en las encuestas de cara a las elecciones del 6 de mayo. El ánimo de Brown para encarar este tercer debate no puede ser el mejor tras su metedura de pata de ayer faltando al respeto a una mujer tras haber intercambiado impresiones con ella sobre inmigración. Con este escenario a priori muy poco favorable para él, Brown tendrá que demostrar que sigue siendo una opción sólida de cara a las elecciones del día 6.

Pasadas estas tres semanas de campaña, ¿cómo afronta cada candidato el debate definitivo?

Gordon Brown, zarandeado.
Las encuestas no le son favorables y el incidente de ayer puede seguir mermando su popularidad a cotas todavía más bajas. Sin embargo, su principal atributo político es la capacidad de supervivencia y, enfrentado como está a una situación difícil, puede sacar en el debate lo mejor de sí mismo. A pesar de que el episodio de ayer es lamentable, nadie vota a Gordon Brown por su elegancia o saber estar, si no por su capacidad para tomar decisiones y afrontar las dificultades del país. Además, el tema del debate será la economía, un tema en el que es especialista y lleva ventaja a sus oponentes.

Nick Clegg, consolidado. Tras su victoria brillante en el primer debate, según todas las encuestas, algunos analistas consideraban que era una burbuja que podía explotar en cualquier momento. No ha sido así. Cada vez más ha asumido un papel en la campaña y, a pesar de que algunas de sus propuestas no calan hondo en el electorado, su capacidad para convencer es superior a la de los otros dos candidatos.

David Cameron, entre dos fuegos.
Es la alternativa más realista para suceder a Brown pero no ha logrado convencer, hasta ahora, al electorado indeciso. En el debate de hoy, sale a no perder. Su peligro es que, algunas de las propuestas económicas conservadoras son muy poco populares y, por tanto, se verá obligado a no concretar excesivamente algunas de las medidas para reducir el déficit. Es previsible que Brown le ataque pero, como se ha visto en los otros debates, aunque Cameron no es especialmente brillante, sí es hábil en el arte de "nadar y guardar la ropa".

Para poder seguir el debate estas son algunas de las opciones:

- TVE. Canal 24 horas (dial 13 y 71 de Digital + y TDT).
- 3/24.
- BBC

Gordon Brown mete la pata ¿definitivamente? El "Bigotgate"

Xavier Barrachina Nadie va a votar a Gordon Brown porque es un dechado de simpatía. Su mensaje es otro: disciplina, trabajo duro, compromiso con los necesitados, etc. Pero, lamentablemente, Brown ha metido la pata. Solo han hecho falta tres semanas de campaña para que el líder laborista se descuelgue tras una conversación con una mujer tildándole de "bigot", lo que se podría traducir como "intolerante", "fanática", es decir, que Brown "estaba hasta el moño" de mantener una conversación con ella sobre un tema que es clave en la campaña, los inmigrantes. El tono de Brown es verdaderamente reprobable, como puede escucharse en este audio.

Es muy pronto para valorar hasta dónde ha metido la pata Gordon Brown pero parece claro que el incidente le va a perjudicar. El perfil de la mujer insultada, Gillian Duffy, es el de una votante laborista jubilada y viuda, madre de una hija y abuela de dos nietos, con el que pueden sentirse identificados miles de votantes británicos. Sin duda, Brown ha dado un paso atrás muy importante en una campaña que, sin ser brillante, sí le estaba posicionando como un líder sólido preparado para asumir los difíciles retos de futuro que tiene el Reino Unido.

¿Qué pasos puede dar Brown tras el error?

Lo primero, pedir perdón. En su comparecencia ha asumido, aunque con algunas medias palabras poco favorables, su falta de educación y sensibilidad. Sin duda, Brown está ahora mismo en su momento más difícil y las imágenes de su presencia en la BBC Radio lo atestiguan claramente.

A partir de ahora, la evolución de los acontecimientos es imprevisible y Brown deberá asumir que pueden volver a salir los trapos sucios sobre su conocido mal carácter. Esta situación puede desembocar en un sinfín de declaraciones de personas que tienen algo que decir sobre el carácter del líder laborista. Y seguro que lo que dirán no resultará agradable.

En esta situación de crisis, lo recomendable y más en el final de la campaña, será no esconderse. Asumir rápidamente el error cometido y pedir perdón cuántas veces sea necesario. A partir de ahí, sólo queda confiar en que se minimice el impacto negativo en los próximos días y el error sirva para humanizar al personaje. Sin embargo, la campaña está seriamente comprometida, ya que ha quedado afectada la credibilidad de un candidato que, sin motivo aparente, se ha dirigido de forma tremendamente brusca a una persona mayor que, para más inri, era votante habitual de su partido. Desde luego, el 6 de mayo, Gillian Duffy no votará a Brown. ¿Cuántas miles de Gillian más puede haber entre los votantes?

miércoles, 28 de abril de 2010

Candidatos expuestos, incidentes y contratiempos convertidos en oportunidades

Daniel Picas Durante una campaña los candidatos quieren aparecer en los medios cuanto más mejor, y más en una tan reñida como la británica, según predicen todas las encuestas. Estas ganas de aparecer constantemente hacen que el equipo de campaña de cada candidato convoque a los medios de comunicación con la suficiente antelación para que los medios puedan seguir al político en cuestión durante todo el día.

En ocasiones, la convocatoria no va dirigida sólo a los medios de comunicación, sino también al público en general, como en el caso de los mítines, visitas a escuelas, hospitales, etc. Cuando esto sucede, los candidatos están expuestos a sufrir incidentes no previstos por su equipo: nunca se sabe quién te estará esperando en tu próximo acto o visita, si encontrarás a tus seguidores o a algún detractor.

Como le sucedió ayer al conservador David Cameron. Ante numerosas cámaras de televisión y periodistas, se le acercó el padre de un niño que nació con espina bífida para reprocharle su propuesta de crear más escuelas especiales para atender a niños como el suyo (el propio Cameron tuvo un hijo con problemas que falleció el año pasado a los seis años) en lugar de aumentar los recursos a las escuelas "generalistas" (mainstream), con lo que, según el padre, aumentaba el riesgo de segregar a los niños con problemas.



El incidente sirvió a muchos canales de TV para abrir sus informativos, lo que a primera vista no parece positivo para un candidato. Además, para Cameron no fue el único incidente en un día complicado: por la tarde tuvo que expulsar de la contienda electoral a Philip Lardner, el candidato de su partido por una circunscripción escocesa (North Ayrshire) por afirmar en su página web (otra vez la influencia de Internet...) que la homosexualidad no es un comportamiento normal...

Pero volviendo a la conversación con el padre del niño con espina bífida, hay que destacar que a pesar de lo negativo que parece a primera vista, Cameron, al que le incomoda claramente el incidente, tampoco lo resuelve mal dadas las circunstancias: no se marcha ignorando a su interlocutor, se queda y le aguanta la queja, le deja hablar, recupera su anécdota personal ("yo he pasado por lo mismo con mi hijo") y aprovecha para insistir en uno de sus mensajes de campaña (que no va para el padre si no para toda la audiencia): “lo que yo quiero es que tanto tu hijo como el mío puedan escoger el colegio al que van, mainstream o especial, no que estén obligados a ir a uno…”.

Para muchos es demagogia, claro, pero Cameron, educadamente, cuela su mensaje de tono populista de nuevo… Y es que habría que ver si el incidente al final le resta más votos de los que le pueda sumar: aunque el incidente sea negativo para él desde el punto de vista de lo "políticamente correcto", padres de niños con la espina bífida hay muchos menos que padres conservadores de niños sin problemas que quieren poder llevar a su hijo a una escuela sin gente "incómoda" (leáse inmigrantes, discapacitados, etc) que afee (para ellos, claro está) la foto de la clase…

El problema de Cameron puede ser más de fondo que de incidentes como este. Cameron quiere vender un mundo sin problemas cuando todo el mundo sabe que los problemas existen y son inevitables. En eso, Brown seguramente lleve ventaja a los otros dos candidatos porque su pragmatismo le permite aguantar mejor tropezones de ese tipo. Cameron siempre sonríe, Brown sabe que, a veces, toca ponerse serio y, muy de vez en cuando, sonreír. Hay encuestas que ya dan a los Laboristas ganadores en escaños y a 3 puntos de los conservadores. Son poco creíbles las encuestas, pero creo que Brown está demostrando que sabe medir los tiempos y no comete errores. El debate del jueves será totalmente decisivo.

Mañana comentaremos también, con la importancia que se merece, la metedura de pata de Gordon Brown, aparentemente más grave que la de Cameron, que ha tildado a una jubilada de "bigot" (fanática o intolerante) tras haber conversado con ella sobre el tema de la inmigración.

Por el color de su corbata les conoceréis, la opinión de Ignacio Martín Granados

Ignacio Martín Granados Ignacio Martín Granados, Director del Gabinete de Alcaldía del Ayuntamiento de Segovia y profesor asociado de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid, nos ofrece su opinión sobre el uso de las corbatas en las elecciones británicas.

“Una corbata bien anudada es el primer paso serio que suele dar un hombre en la vida”
Oscar Wilde (1891)


El próximo 6 de mayo se celebrarán elecciones generales en el Reino Unido. Unos comicios que han venido precedidos de la aplastante ventaja en las encuestas del candidato conservador, David Cameron; el posterior recorte de la misma por parte del aspirante laborista y actual primer ministro, Gordon Brown; y la sorprendente irrupción del candidato liberal demócrata, Nick Clegg, en una carrera pensada para dos finalistas que ha obligado a los candidatos bipartidistas a cambiar sus estrategias.

En estas elecciones la principal novedad ha sido la celebración de tres debates televisados, por primera vez en la historia del Reino Unido, entre los tres principales candidatos. Sin duda, el elemento que más ha ayudado a animar una campaña que parecía predeterminada de antemano y cuyo resultado, tras la consulta de las urnas, ahora es toda una incógnita, gracias también al sistema electoral británico.

El primer debate televisado -sobre política doméstica- tenía lugar el pasado 15 abril, en Manchester y fue retransmitido por la cadena ITV. El segundo fue el 22 abril, desde Bristol y emitido por la cadena Sky, con la política internacional como protagonista. Finalmente, el tercero tendrá lugar el jueves 29 y, retransmitido por la BBC, abordará el asunto más candente de la campaña, la economía.

Muchos han sido los análisis que se han realizado de los debates, los programas electorales, los perfiles personales y profesionales de estos tres candidatos e incluso de las futuras primeras damas. Sin embargo, me gustaría detenerme en un elemento quizá secundario, pero sin duda, crucial para la identificación de los candidatos, que no es otro que la simbología del color.

Tampoco se trata de un tema baladí ya que los diferentes complementos que completan la indumentaria del candidato juegan un papel determinante en la imagen y apariencia que el político irradie en la televisión, teniéndose en cuenta según los decorados televisivos, el tipo de comparecencias públicas, etcétera.

candidatos
“Los tres candidatos en el primer debate televisado en ITV”


Anótese el detalle de presentación de los candidatos con el color partidista del decorado rigurosamente a juego con la corbata

En este caso, vamos a detenernos en las corbatas. Una corbata no es un complemento más sino que nos dice mucho de quien la lleva. Es un símbolo de carácter que puede reflejar la personalidad de un hombre o el estado de ánimo de su propietario.

Los candidatos, en los dos debates celebrados hasta la fecha, han utilizado la misma gama cromática, identificándose con los colores de sus partidos, repitiendo dicho color siempre que tienen ocasión en sus actos públicos. Esto es, Gordon Brown en tonos rosáceos y roja, David Cameron azul y ligeramente morada y Nick Clegg amarilla-dorada.

Los candidatos mantienen el color de la corbata y trajes similares pese al cambio de escenario

Si visitamos sus respectivas páginas webs comprobaremos como estos colores son los tonos oficiales, y han seguido ese corporativismo en el color de sus corbatas. En cualquier caso, tampoco se han salido del guión de uso histórico de colores según la identificación partidista. En la mayoría de los países europeos el amarillo se asocia a los partidos liberales, el azul se vincula generalmente a la derecha política y partidos conservadores, y el rojo lo identificamos con los partidos socialistas, de donde procede el partido laborista.

Si hacemos caso a la simbología del color, el amarillo es el color más intelectual y puede ser asociado con una gran inteligencia o con una gran deficiencia mental. Este primario significa envidia, ira, cobardía, y los bajos impulsos, y con el rojo y el naranja constituye los colores de la emoción. Es el color de la luz, el sol, la acción, el poder y simboliza arrogancia, oro, fuerza, voluntad y estimulo. Los amarillos también suelen interpretarse como joviales, afectivos, excitantes e impulsivos. Están relacionados con la naturaleza y psicológicamente se asocia con el deseo de liberación.

Al color rojo se le considera con una personalidad extrovertida, que vive hacia afuera, tiene un temperamento vital, ambicioso y material, y se deja llevar por el impulso, más que por la reflexión. Simboliza sangre, fuego, calor, revolución, alegría, acción, pasión, fuerza, disputa, desconfianza, destrucción e impulso, así como crueldad y rabia. Es el color de los maniáticos y el de los generales y los emperadores romanos y evoca la guerra, el diablo y el mal. Expresa sensualidad, virilidad y energía, considerado símbolo de una pasión ardiente y desbordada. Por su asociación con el sol y el calor es un color propio de las personas que desean experiencias fuertes.

El color azul simboliza la profundidad inmaterial y el frío. Se lo asocia con los introvertidos o personalidades reconcentradas o de vida interior y está vinculado con la circunspección, la inteligencia y las emociones profundas. Es el color del infinito, de los sueños y de lo maravilloso, y simboliza la sabiduría, amistad, fidelidad, serenidad, sosiego, verdad eterna e inmortalidad. También significa descanso. Respecto al violeta, es el color de la templanza, la lucidez y la reflexión. Transmite profundidad y experiencia. Tiene que ver con lo emocional y lo espiritual. Es místico, melancólico y se podría decir que también representa la introversión.

Tras este análisis cromático, no exento de otros análisis, ¿coincide con el estudio de las personalidades de los candidatos? Veamos. Gordon Brown, al contrario que su predecesor en el cargo, Tony Blair, no es un líder carismático. Es un buen político y gestor pero carente de imagen y falta de liderazgo, con problemas de salud (molestias en la espalda, pérdida de visión en un ojo y serios problemas en el otro) que no le configuran como un buen candidato. David Cameron es telegénico, un hombre joven, representa el deseo de cambio que tiene la sociedad británica, pero tiene que demostrar que es un buen político, o que puede serlo. Lo que le falta a Cameron le sobra a Brown y viceversa. Y, finalmente, Nick Clegg, es la estrella emergente. calificado como el "Obama británico", le gusta presentarse como una persona moderna y sencilla. Telegénico, políglota, el más europeo y joven de los dirigentes de los partidos principales británicos.

Es cierto que en periodo electoral se estudia hasta el más mínimo detalle y sobre todos ellos se escriben ríos de tinta, pero de lo que no cabe duda es de que frente a la deriva de desafección política, nuevos aires han refrescado el clima político que han devuelto el interés por la política en las islas. Además, los candidatos saben que en la micropolítica, la política de las emociones, la conexión con el ciudadano es fundamental y aunque estas elecciones parecen haber situado a los candidatos por encima de sus partidos cuando históricamente siempre ha sido al revés, éstos siguen manteniendo bien presente sus vínculos identificativos utilizando a la más mínima ocasión sus colores corporativos reforzando su identidad partidista. ¿Repetirán los candidatos el color de su corbata este jueves?.

martes, 27 de abril de 2010

¿Quién teme un "hung parliament"?

Héctor Calvo La fuerza con la que Nick Clegg ha irrumpido en la campaña electoral británica, gracias a los debates televisados, ha colocado sobre la mesa la hasta hace poco lejana hipótesis de un gobierno de coalición en un parlamento sin mayorías (hung parliament), cobrando vida un escenario en el que los libdems tendrían la llave para pactar con laboristas o conservadores.

Si Nick Clegg se decantó ayer, lunes, por un gobierno de coalición con los tories, esta mañana ya matizaba sus palabras y ha aclarado que se refirió a que no negociará con Gordon Brown, dejando de nuevo una puerta abierta a un gobierno de coalición formado por libdems y laboristas, siempre que estos decapiten a su actual líder.

Conscientes de esta posibilidad los conservadores han acentuado su estrategia de comunicación, basada en señalar lo perjudicial que un gobierno de coalición resultaría para el país. En esta linea, George Osborne, coordinador general de la campaña tory y candidato por Tatton, presentó este documento en el que se ataca la posibilidad de un gobierno en coalición ya que sería demasiado débil para sacar al país de la crisis. Estos son algunos de los argumentos que maneja el documento:

• Describe el caos que reinó en el país en el 1974 (anterior precedente de gobierno en coalición) si bien no tiene en cuenta el escenario económico de ese periodo.
• Se incluyen resultados de diversas encuestas, como “al 66% de las empresas les preocuparía un gobierno de coalición” (opinión que respalda David Frost, director general de la Cámara de Comercio Británica);
• Cita a pesos pesados del sector financiero (UBS, Morgan Stanley, Citi, JP Morgan, Deutsche Bank, Barclays…) que avisan de los peligros de un gobierno de coalición.
• Menciona los casos de Bélgica, Alemania, Italia e Israel, como ejemplos negativos de coaliciones.

El partido conservador ha presentado en paralelo este divertido video que mostramos a continuación de un supuesto "Hung Parliament Party", al que dicen cederán su espacio electoral en la televisión esta noche, y que encarna de una manera sarcástica todos los males que los conservadores ven en un gobierno de coalición.



Está por ver si este documento-argumentario, que en mi opinión parece un ejercicio rápido y superficial de PR, tendrá algo de peso en la campaña y si los otros dos partidos entrarán a rebatir los dudosos cimientos sobre los que se asienta. En todo caso el mensaje es claro, falta por ver si será ganador: "…[we] are campaigning so hard for a Conservative majority. Because only a Conservative majority guarantees change for the better. And only a Conservative majority can secure the recovery."

Cómo ve la campaña...Edgar Rovira, analista político

Edgar Rovira Edgar Rovira, es consultor en estrategias de comunicación, tanto en el ámbito público como en el privado, especializado en estrategias de Social Media. En esta entrevista nos acerca su punto de vista sobre la campaña británica. Su blog Tot és Política es altamente recomendable.

1. ¿Está siguiendo la campaña electoral británica? ¿Cómo la sigue (a través de qué medios)?

Sí, sigo su evolución a diario a través de medios digitales, mayoritariamente británicos aunque también leo algún artículo nacional, y a través de diferentes blogs en dónde se puede encontrar contenido que no aparece en los medios. Los acontecimientos en directo (debates, mítines, etc.) los sigo a través de Twitter, que como sabéis es una herramienta con un uso muy extendido en el Reino Unido.

2. ¿Hay algo que le haya sorprendido especialmente hasta ahora?
Creo que, como a todos los que seguimos el día a día de estas eleccionEs desde hace tiempo, me ha sorprendido que un solo debate televisivo haya servido para despertar la llamada Cleggmania. Un terremoto mediático que de momento ya tiene su repercusión en unas encuestas que lo daban casi todo por cerrado desde hacía meses, así como en la estrategia del candidato favorito, David Cameron, que ha tenido que replantearla casi por completo.

3. ¿Qué candidato cree que es el que está comunicando mejor sus mensajes?
Hasta el primer debate diría que ningún candidato había sabido comunicar con la suficiente claridad sus mensajes. Desde que este se produjo, Clegg ha sabido posicionarse como la opción de cambio real, y ante esta situación los otros dos candidatos se han visto a la expectativa del rumbo que marca el liberal. Quizás esta situación de dependencia sea la mejor prueba de que hasta ese momento ni laboristas, ni conservadores habían sabido transmitir con suficiente eficacia o claridad sus mensajes.

4. En Gran Bretaña se ha limitado la inversión máxima que pueden hacer los partidos para contener el gasto. ¿Cree que esta limitación es necesaria? ¿Ayudará a que los partidos apuesten por nuevas formas de comunicación?

Así debería ser, aunque de momento no es que hayamos visto grandes movimientos en este sentido. La limitación es coherente con la situación económica que vive el país y también como reacción a los casos de malversación de fondos que se han destapado en esta última legislatura, pero no creo que tenga mayor repercusión. No estamos hablando de un cambio estructural que modifique a grosso modo las estrategias de comunicación de los partidos. Al menos por ahora.

5. ¿Qué medio crees que va a ser clave para llegar al elector (TV, Internet, prensa, mítines...)?¿Por qué?
Por lo que hemos visto hasta ahora la TV sigue siendo el medio más importante, y el escenario que se generó después del primer debate es la prueba. Respecto al resto de medios, Internet es el que más está creciendo, sobretodo entre el electorado joven, aunque no está claro que los partidos puedan aprovechar este crecimiento a su favor. Las estrategias de comunicación online que están llevando a cabo están condicionadas por las dinámicas de opinión de la red, las cuáles están lejos de su alcance, como pudimos observar en el enfrentamiento entre los usuarios de Twitter y los tabloides de la órbita conservadora.

6. Los políticos británicos están siendo pioneros en la introducción de la web 2.0 en su relación con los electores. ¿Cree que esto acerca los políticos a los electores?
Es básico comprender que en un período de campaña electoral las herramientas de la web 2.0 no sirven exclusivamente para mejorar la relación políticos-ciudadanos. De hecho, raramente responden a ese cometido. Sencillamente llevan más allá los canales de comunicación que tienen a su disposición los partidos, y solo en algunos casos esporádicos mejoran esta relación pero son pequeñas muestras del potencial real que tienen estas herramientas.

7. ¿Cree que se puede aplicar algún aspecto de la campaña inglesa a la catalana o española?
Hasta el momento hemos visto como los debates televisivos son ágiles y permiten la participación directa con los ciudadanos. Ambos aspectos los hacen más atractivos para los espectadores. Sería positivo trasladar ese formato a los debates que se celebren aquí, tanto en el ámbito español como en el catalán, aunque me temo que la agilidad en el intercambio de ideas sería bastante complicada para unos políticos que no están acostumbrados a lidiar en escenarios políticos tan dinámicos y exigentes como es el Parlamento del Reino Unido.